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jueves, 31 de diciembre de 2015

(1975) Frozen Scream

Frozen Scream es una película estadounidense de terror filmada en 1975 que está producida y protagonizada por Renee Harmon. Su título se podría traducir literalmente como "Gritos congelados".

Varios hombres encapuchados están asesinando y robando los cuerpos de diversas personas. Esos encapuchados asaltan y secuestran a un científico que lidera un equipo de investigación que estudia un fármaco que sea capaz de regenerar los tejidos y lograr la inmortalidad. Su mujer es testigo del ataque y también es agredida, ingresando posteriormente en un hospital. Extrañamente todos los que están a su alrededor parecen querer disuadirla para que olvide lo sucedido y no le dé más vueltas a la desaparición de su esposo.

Pronto descubrimos que los encapuchados pertenecen a una especie de secta que se ha creado precisamente en torno a las investigaciones sobre la inmortalidad y en la que participan otros médicos que desean traspasar cualquier barrera moral en sus estudios. Los componentes de la secta adulan la inmortalidad y realizan rituales paganos y esotéricos para honrarla.

Un apuesto detective sigue de cerca el caso y se convierte en el único apoyo de la mujer en su afán por saber la verdad. Curiosamente este hombre había mantenido una relación anterior con la protagonista y de hecho vuelven a liarse a la primera oportunidad que se le presenta. La pareja investiga a los médicos y la oscura secta que han creado, sin embargo, los malotes harán todo lo posible por quitar de en medio a todo aquel que se intente inmiscuir en sus asuntos.

Finalmente la mujer descubre la horrible verdad sobre los estudios que se han realizado para lograr la inmortalidad donde las bajas temperaturas son una cuestión clave y de hecho también halla una cámara frigorífica donde están los muertos congelados dispuestos a ser utilizados por los líderes de la secta, siendo uno de ellos su propio marido. No obstante, la mujer es capturada por los médicos y también es convertida en unos de estos zombis congelados. La historia concluye con la mujer convenciendo a su novio, el detective, para que se una a su nuevo "grupo de amigos".

"Frozen Scream" es una filmación conocida sobre todo por ser una vídeo nasty, es decir, uno de esos títulos prohibidos -en este caso completamente además- por las autoridades censoras del Reino Unido durante los años ochenta, viéndose que eran muy, pero que muy susceptibles a utilizar la tijera censora. Respecto a la película en sí, pues para no andarnos por las ramas diremos directamente que es una mala producción de la que muy pocas cosas podemos salvar.

Con una calidad sonora y visual muy poco profesional y su poquito de cuestiones onírico-paranoicas tan común en los setenta, nos cuenta una historia de misterio sin demasiada chicha con unos zombis congelados como eje central, algo que puede recordar vagamente al argumento de la posterior "Escalofrío" de 1989. Los aspectos más técnicos como la ambientación o la fotografía muy cutres en términos generales y los poco efectos especiales que nos ofrece son tremendamente horribles y nada creíbles.

Un aspecto muy raro de encontrar y que merece la pena destacarse es que durante la filmación existe un narrador al que pone voz el detective que incluso habla por encima de los diálogos de los personajes, algo extraordinario pero que ni si quiera cumple con la función de aclarar al espectador lo que está viendo.

Respecto a lo zombis que aparecen, pues como hemos comentado, estos se mantienen congelados cuando no están en funcionamiento. Cuando están activos se comportan casi con normalidad pero tienen su voluntad totalmente sometida por aquellos que los levantaron con la excusa de la experimentación científica sobre la búsqueda de la inmortalidad. Como curiosidad se pueden distinguir de las personas vivas por una especie de apósito circular puesto en el cuello.

En definitiva, una filmación sin mucha lógica ni demasiada calidad protagonizada por personajes que apenas transmiten nada. A pesar de haberla puesto a parir, he de reconocer que en algún tramo del desarrollo me resultó entretenida, porque es verdad que tiene alguna secuencia aprovechable, pero ciertamente las ilusiones pronto se vendrán abajo. Solo recomendada para los más fanáticos o para los que les molen este tipo de producciones añejas y mal acabadas.

Trailer (en inglés):


Valoración:

domingo, 20 de septiembre de 2015

(1975) La cruz del diablo

La cruz del diablo es una película española estrenada en 1975 que está inspirada en las "Leyendas" del escritor Gustavo Adolfo Bécquer, al que por cierto nombran en numerosas ocasiones durante la filmación.

Alfred Dawson es un escritor londinense amante del quife que tiene continuados y extraños sueños con templarios que vuelven de la tumba para perseguir a una muchacha. María, su novia española -encarnada por Carmen Sevilla-, le anima a aprovechar ese mundo onírico para escribir una historia sobre el misterio de los antiguos cruzados. Alfred recibe una alarmante carta de su hermana, residente en Madrid, en la que le avisa de que ha tenido un aborto y que se encuentra sola y asustada. La pareja no tarda en emprender el camino hacia España. Cuando llegan a la mansión, Alfred y Carmen se encuentran con que la hermana ha muerto y que se está celebrando su velatorio. La versión oficial de lo sucedido es que un vagabundo atacó a la mujer y la asesinó al tratar de robarle las joyas. No obstante, Alfred no se fía desde el primer instante de las inconsistentes evidencias y sospecha de Enrique, el viudo de su hermana y de su siniestro ayudante, llamado César.

Según cuentan las historias del lugar, el primer día de noviembre los templarios salen de sus tumbas en el Monte de las Ánimas, en un sitio conocido como La Cruz del Diablo que precisamente fue donde la mujer fue asesinada. Alfred insiste en visitar al presunto asesino de su hermana, sin embargo, el reo supuestamente se suicida justo antes de que pueda verlo. Aunque para Enrique y César el caso está cerrado, Alfred no está nada convencido y le pide a su cuñado que le acompañe en un viaje hasta La Cruz del Diablo, a lo Enrique accede.

A la mañana siguiente, el coche de caballos inicia el camino con Alfred, María, Enrique y César en su interior. Como el trayecto es largo, el grupo pasa la noche en una posada. Allí, el escritor convence a una trabajadora para que le lleve a escondidas esa misma noche hasta La Cruz del Diablo. Una vez allí, Alfred es capaz de revivir el asesinato de su hermana y de ver que, efectivamente, no fue asaltada por ningún vagabundo. Cuando vuelven a la posada, un hombre enmascarado asesina a la joven, sin embargo, los viajeros parten por la mañana antes de que su cadáver sea descubierto.

De nuevo en el coche de caballos continúan la ruta, aunque por poco tiempo, ya que el carromato sufre un accidente, rompiéndose su eje trasero. María y el cochero vuelven para buscar ayuda, Alfred, Enrique y César piden cobijo esa noche en una extraña mansión regentada por un fantasmal hombre y su prima, quien les cuenta que los templarios muertos saldrán de sus tumbas al día siguiente y que no les aconseja ir hasta La Cruz del Diablo, pues a todos los que encuentren en su territorio los ejecutarán. La leyenda parece que se hace realidad y Beatriz -la prima- le dice a Alfred que está condenada eternamente a ser asesinada por los caballeros muertos y le pide que vaya hasta el monasterio donde se encuentran enterrados para liberarla y saber por fin toda la verdad.

Cuando el protagonista llega al monasterio -y como era de esperar-, César se descubre como el verdadero asesino de la hermana quien esperaba un hijo suyo y le había llevado hasta aquel lugar para mostrarle sus amigos, los templarios muertos que justamente vuelven a la vida al llegar las doce de la noche. Alfred, espada en mano, logra vencerlos a todos, mata a César y Beatriz es liberada para toda la eternidad. Finalmente, a la mañana siguiente, Alfred es detenido por la policía acusado por el asesinato de la muchacha de la posada, de Enrique y de César. El escritor es condenado a muerte, pero justamente antes de ser ejecutado le envía a María a Londres su último libro donde narra las leyendas de los templarios muertos.

"La cruz del diablo" es una película muy predecible y acartonada, pero que logra entretener al espectador durante la mayoría de su historia que pretende explotar el tema de los templarios zombis, una temática especialmente de moda en aquella época gracias a la tetralogía de Amando de Ossorio compuesta por "La noche del terror ciego" de 1972, "El ataque de los muertos sin ojos" de 1973, "El buque maldito" de 1974 y "La noche de las gaviotas" del mismo año 1975, por lo que la originalidad de su argumento no es que sea precisamente su mayor fuerte.

La filmación está repleta de rostros conocidos en el cine de la época, como Adolfo Marsillach, Emma Cohen, Fernando Sancho, Ramiro Oliveros, Mónica Randall o la mencionada anteriormente Carmen Sevilla, muy guapa sí, pero dejando muchísimo que desear como actriz. Dirigida por el mismo director de "La plaga de los zombies" -John Gilling- de 1966, nos cuenta una historia simple, pero bien narrada en líneas generales, introduciendo acertadamente fragmentos de las leyendas durante su desarrollo, aunque con un tramo final que se percibe como excesivamente precipitado.

Los templarios muertos solo aparecen durante los minutos finales de la filmación, dándoles poca importancia real en la historia y caracterizados pobremente con máscaras de carnaval. Sin duda, se les podría haber sacado mucho más provecho a estos personajes. Por su contra, la ambientación victoriana de la obra en general, aunque sin grandes alardes, sí que es más creíble.

En definitiva, una película que hace apología de la obra de Bécquer, con algo de misterio y muchos actores reconocibles que sin ser nada excepcional ni innovador, logra mantener la atención durante la mayoría del tiempo de esta producción española muy poco conocida y difundida -de hecho, ni rastro de alguna escena en YouTube-. A pesar de sus limitaciones, merece la pena echarle un ojo, aunque sea por curiosidad.

Trailer:

No disponible

Valoración:

domingo, 21 de septiembre de 2014

(1975) Los muertos no mueren jamás

Los muertos no mueren jamás, titulada originalmente "The dead don't die" es una película estadounidense con zombis del vudú rodada directamente para televisión en 1975.

Ralph Drake es un hombre que va a ser ejecutado en la silla eléctrica acusado del asesinato de su esposa. En los instantes antes de su muerte, Ralph le pide a su hermano Don que limpie su nombre y que busque al verdadero culpable. De esta forma, Don se traslada a Chicago para intentar aclarar qué fue lo que realmente sucedió. Comienza buscando en el local de maratones de baile donde ocurrió el crimen y que era frecuentado por Ralph. Allí conoce a Moss, un oscuro hombre de negocios que dice que lo ayudará en su búsqueda de la verdad.

Don ve a su hermano muerto caminando por la calle en el mismo momento en el que una misteriosa mujer le estaba advirtiendo que su vida corría peligro y que lo mejor que podía hacer era marcharse de la ciudad. Don sigue a su hermano pero no consigue alcanzarlo, por contra es atacado por una mujer después de forcejear con un hombre al que parece matar -aunque comprobaremos que realmente ya está muerto. Continuando con la investigación se encuentra en una funeraria precisamente al hombre que parecía haber asesinado, se levanta del ataúd en el que estaba y le ataca.

La misteriosa mujer vuelve para comunicarle a nuestro protagonista que Varrick, el zombi-Máster quiere eliminarlo. Don le cuenta lo sucedido a la policía, pero nadie le cree. Desconcertado le pide ayuda a Moss que le ofrece quedarse unos días en su local de baile de mala muerte. La misteriosa mujer le confiesa a Don que realmente es una muerta viviente y, aunque ella puede hablar y razonar perfectamente, le dice que Varrick está levantando a los muertos por medio de técnicas de vudú haitiano y que ya hay otros muchos como ellas esperando a recibir las órdenes de su zombi-Máster

Con nuestro protagonista a punto enloquecer, Moss le dice a Don que solo hay una forma de saber si realmente vio a su hermano muerto, y es comprobando que el ataúd esté vacío. La pareja se dirige hacia el cementerio y Don ve que efectivamente en el ataúd no hay nadie, aunque todo aquello era una trampa de Moss y de repente es rodeado por varios zombis.


Finalmente -y como se veía venir desde hace tiempo-, se desvela que Varrick es realmente Moss que pretende reunir un ejército de zombis a su merced para infiltrarlos en todos los sectores de la sociedad y así tener un poder total. Moss ordena al zombi de Ralph que mate a su hermano, pero ve a su mujer muerta y se termina revelando contra su amo. No obstante, cuando todo parece que acabará felizmente, llega la policía al lugar y no encuentran absolutamente nada... y es que el plan de Varrick parece que ya ha comenzado.

"Los muertos no mueren jamás" es una filmación ambientada en los años treinta con una estética oscura y tétrica que nos ofrece algo de intriga y misterio, aunque por lo general podríamos decir que es bastante predecible. Es una historia con poca acción y sin apenas sobresaltos pero con una presentación efectiva que culmina con un final con cierto interés.

La película está protagonizada por reconocidos actores (Ray Milland, Joan Blondell, George Hamilton) y, aunque se nota mucho los escasos medios al ser una producción directamente realizada para televisión, sí que transmite por momentos esa sensación de pesadilla lúgubre y angustiosa que nos quiere transmitir.

En esta ocasión nos encontramos con unos zombis revividos mediante la magia negra y el vudú que, en líneas generales, siguen como esclavos sumisos las órdenes del sacerdote que los levanta, aunque en ningún caso se nos muestran pistas de cómo se desarrolla concretamente el ritual.

En definitiva, una grabación simple y poco conocida que no aporta demasiado pero que puede resultar entretenida por momentos. Recomendada para los espectadores a los que les guste el misterio mezclado con muertos vivientes al servicio de un villano desconocido. Aceptable en su desarrollo pero sin muchas pretensiones. Se puede confundir con la comedia de 1990 "Los muertos no mueren" por su parecido título original: "The dead don't die" -esta- versus "Dead men don't die" -1990- aunque no tienen absolutamente nada que ver.

Película completa (en inglés):


Valoración:

sábado, 24 de noviembre de 2012

(1975) La noche de las gaviotas

La noche de las gaviotas ("Night of the Seagulls" en inglés) es una producción española de 1975 que supone la cuarta y última entrega de la saga de los templarios muertos del director Amando de Ossorio, después de "La noche del terror ciego" de 1972, "El ataque de los muertos sin ojos" de 1973 y "El buque maldito" de 1974.

La película comienza en la Edad Media, momento en el que los templarios asaltan a una pareja de viajantes, acuchillando al hombre y ofreciendo en sacrificio a la mujer en unas escenas prácticamente idénticas a los sacrificios femeninos de estos caballeros de las dos primeras entregas de la saga.

Posteriormente nos remontamos hasta la época actual, donde un médico rural llega con su mujer hasta el pueblo donde se le ha destinado. Lógicamente, es el pueblo que acoge la maldición de los caballeros templarios, un villa pesquera, muy extraña y extremadamente hermética y desconfiada de los extranjeros.

Esa misma noche, los cadáveres de los caballeros muertos vuelven a salir de sus tumbas, de nuevo representados con unas escenas calcadas a las primeras filmaciones. Sin embargo, en esta ocasión será el propio pueblo el que ofrezca a una joven como sacrificio a los templarios revividos por una especie de maldición. De hecho, el motivo del título de la película es que, según se cuenta, las gaviotas solo vuelan las noches cuando se hacen los sacrificios humanos, creyéndose que esas gaviotas son las almas de las jóvenes sacrificadas para los muertos.

Cuando llega el momento del siguiente sacrificio humano, el médico se interpone en las intenciones de los habitantes del pueblo y rescata a la joven. Los caballeros irán tras suya hasta su propio castillo, donde después de resistir como pueden, el doctor destruye una figura del dios al que supuestamente realizan los sacrificios (un dios-pescado) y esto provoca que los muertos vuelvan a caer fulminados al suelo, como en "El ataque de los muertos sin ojos" pero ahora con una mínima explicación.

"La noche de las gaviotas" es una película con cierto interés, tremendamente parecida, respecto a estética y argumento, a las dos primeras producciones de la saga, haciéndose demasiado repetitivo para los espectadores que hayan visto la tetralogía completa. No obstante, sin duda aquí se mejora la calidad y el guión de su predecesora "El buque maldito" grabada un año antes.

Las actuaciones son normalitas y los efectos no tan cutres como en la anterior entrega, aunque la única novedad real es que en esta ocasión el pueblo está situado junto al mar y sus habitantes colaboran con los caballeros revividos para satisfacer sus ansias de sangre. Como curiosidad, en esta grabación tampoco se cita la palabra "templario", tal y como ocurre en la primera entrega.

En definitiva, un poco de más de los mismo, caballeros muertos que salen de sus tumbas para hacer sacrificios humanos y poder así seguir viviendo. Una historia que puede ser recomendable (sobre todo para los que no hayan visto las anteriores o sean grandes aficionados a las mismas) que estira hasta el infinito el argumento de templarios satánicos que siembran el terror en una pelicula muy lenta compuesta mayoritariamente por escenas demasiado largas e intrascendentes.

Trailer (en inglés):


Valoración: